Comercio viral
Hoy en día el comercio minorista está siendo barrido por los grandes almacenes y los centros comerciales. Su única forma de supervicencia es, además del trato personalizado, la especialización y la exclusividad.
Imaginemos por un momento que estos comercios dispusieran de una red centralizada de información que les permitiera conocer más acerca de sus clientes y acerca de su mercado potencial. Una red que les informara de los gustos, aficiones, preferencias o expectativos de los clientes de forma que les permitiera adaptar instantáneamente su oferta al cliente que en ese momento se acerca a su establecimiento.
Una red que aglutinara a modo de central de ventas los servicios y propuestas de todos los comercios aglutinándolos bajo una única oferta comercial pero con la diferenciación y exclusividad de cada comercio. Que permitiera la generación de ofertas inter-comercio con varios productos/servicios exclusivos personalizados según las preferencias del cliente.
Esta oferta tendría como características diferenciadoras la multicanalidad, la interoperabilidad y la ubicuidad, es decir: la red tendría ventanas de acceso en internet (e-commerce, social shopping, etc.), desde los terminales móviles y desde los comercios físicos habituales.
La diferenciación y método de atracción de estos comercios serían escaparates digitales que interactúan con el cliente ofreciéndoles información, ofertas personalizadas, etc.
Uno de los elementos más importantes en este sistema consiste en la posibilidad de mantener, si el cliente lo desea, el anonimato de la persona realizando la identificaión sobre el perfil social de la red. Este punto es extremadamente importante ya que, debido al cambio de hábitos, el terreno social está imponiéndose al terreno físico y nuestro perfil en las redes está suplantando nuestra imagen física.
Las ventajas para el comercio detallista son numerosas pero fundamentalmente se trata de una forma básica de supervivencia en base a la creación de una comunidad formada por muchos individuos.
Las ventajas para el ciudadano/cliente estarían alineadas con la interoperabilidad de la oferta y con la ubicuidad de la misma ya que los canales de venta serían tanto presenciales como digitales y aglutinaría la oferta de todos los comercios en una única propuesta comercial.
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